9:34 am: «Vivienda precaria, situación desamparada, sin servicios, así vive Victoria junto a su hijo discapacitado». 9:42 am: «Victoria No cuenta con servicios, baja hasta el río Percy para tener agua, su hijo discapacitado se baña en la escuela». 39% de incremento tuvo el presupuesto de Trevelin para 2017. «Ronda los 139 millones de pesos». Situación desamparada. Siglo de descubrir planetas y resumir kilómetros en redes virtuales. Victoria baja hasta el río para tener agua. Década ganada y unos años más de presidentes patagónicos. Su hijo se baña en la escuela. 10:12 am: «Hola soy de lejos pero como puedo ayudar a esta señora y su hijo cuenten con migo». Responde alguien, un nadie solidario. 2:25 pm: empieza a girar en redes la frase de un economista: «Ojo, porque se puede ir todo a la mierda». Cómo será la mierda por venir cuando se vive como vive Victoria. Aún escribiendo desde realidades limitantes, es imposible siquiera pensarla. A la larga cadena de responsables públicos inmediatos le debe haber pasado lo mismo. Pero le importó menos. Así viven ellos sus victorias.