571 días. Entre hoy y el 2019. 73 días. De la «normalidad» a la catástrofe. 262 kilómetros. Entre la responsabilidad y la ambición. Para algunos el presente es editable. Olvidable. Soslayable. Evadible. Da igual. Está cuando conviene. Cuando justifica un discurso. Cuando permite la teatral parada de manos. Cuando requiere más fondos. Cuando amerita exclamaciones airadas. Si no sirve para algo, no está. Se resetea. Queda el imaginario cómodo y consumista de productos políticos regionales. Todo ellos. Nada nosotros. Pero cuando se llega, se erra. Mientras tanto, también. En la papelera de lo editado, una fila de personas busca donaciones en una casa prestada. Él vive rodeado de barro y podredumbre. Ella sale adelante como puede, sola y callada. Cientos tienen agua cada 24 horas. Stop. Reset. Va de nuevo. Vamos a volver. Oh. Vamos a volver. Un candidato. Un sector. Un partido político. Otra elección. Y nosotros? Bueno. Votamos por cualquiera que nos mienta un futuro. Casi siempre.