#LetraChica, #36

«Qué mal que andaremos que «comer» es una reivindicación a lograr. #80AñosAtrás!». Lo marcaba un viejo peronista hoy en su cuenta de Twitter. Debe haber militado por lo menos 45 de esos años que pasaron. Pasaron sin aprender. Pasaron porque sí. De muchas formas, se perdieron. Las omisiones se reiteran. Los errores se evaden y hasta celebran. Los logros, nunca suficientes, se desmoronan en las grietas. Comer es una reivindicación porque el hambre se alimenta con caprichos superficiales y para mil fines. Para la dependencia. Para el sometimiento. Para engrosar manifestaciones. Para ganar sin arriesgar nada propio. Hace 80 años, en el ’37, El Gráfico organizaba el primer concurso de pulseada. Hoy insistimos en el deporte, llevado a todo. Ganar por la fuerza. Sin pensar más que en vencer al otro. Sacarlo de juego. Demostrarle quién manda. Sin importar qué se construye, qué se propone, qué queda en pie y debe sostenerse para todos. Eligiendo no ver entre el público a quien deja de comer para darle a sus hijos, o quien come una vez al día. Si acaso come. Sin importar nada más que el más fuerte. Como hace 80 años. Como siempre.

Deja un comentario