#LetraChica, #2

«Y él siguió hasta que ella salió llorando…dice que está harta, que no aguanta más». El relato que se valida con otros, porque hay historias que siempre se cuentan cuando quien las perpetra las reitera en su entorno militante y político. Pero ella no marcha. Como no marchan las otras. Y mientras tanto las que marchan se olvidan, en su afán de hacer concha a la verga del patriarcado, que detrás de la enunciación hay bancas, cargos y poderes ocupados por mucho de lo último que no está dispuesto a responder a ese convite. Sí a camuflarse. Sí a encajar en las hombrías de bien prodigadas por pares que creen también en las propias. Jurarán por Dios, por la Patria, por los Santos Evangelios. No los demandará ni Dios ni esa Patria perjurada. Seguirán ahí, contando con el aval por omisión de muchas de esas mismas que marchan. #NiUnaMenos, dirán desde carteles y consignas. Al fin y al cabo, es cierto: ni una menos los vota, ni una menos los acompaña. Ni una menos. Y si por una vez fuera ni una más?

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