Él ya no es. Nunca fue. Ella se hace, pero de dónde. Que se vayan solos. Tic-tic-tic. Mejor los vamos. Para bajar línea. Para ordenar la tropa. Quedamos los buenos. Los puros. Los preclaros. Suena el aparato. Rechina. No está acostumbrado a funcionar todo el tiempo. Ni en todas partes. Decidimos. Nosotros. Las bases que no son bases. Los new descamisados. Los dirigentes autodirigidos. Bombo, chori y vida. «La militancia siempre acompaña». Asado, quincho, negocios. Clamor. Para el que lo mira por tevé. Marcha. La de siempre. La de la estrofa final de la década. Se pierden en la letra. Se olvidan la doctrina. No importa. Son compañeros. Ellos sí. Los otros, nada. Ganan elecciones? Volvemos. Los leales. Los que bancamos. Peronherzios. De esos que pican al rojo. Y quedan ahí. Tope, tope, tope. Bajan de a poco. Se estabilizan. Disciplinan. El neutro peronista descansa. Uno disiente. Otra se anima. Se reactivan. De nuevo a fondo. Somos pocos. Pero verdaderos. Bastiones. La gloriosa. Los herederos. Qué pasa General.