Usted es Intendente. Lo eligieron para gestionar una ciudad por cuatro años. Tiene apoyo político. Tiene apoyo financiero. Tiene espalda. Tiene algunas internas. Pero explotan y pasan rápido. Tiene un némesis, algunos enemigos de siempre, ciertos adversarios de ocasión y un par de aliados poderosos. Le salen las gestiones. Le salen los proyectos. Le salen los discursos moderados. Le salen los alineamientos. Más o menos: le salen las cosas. Se queda sin agua, pero es regional. Se queda sin luz, pero vuelve. Tiene golpazos de inseguridad, pero el operativo no se demora. Tiene planificación. Tiene actos. Tiene entregas. Tiene proyectos de reconversión. Tiene crisis, claro. Pero también tiene red casi sin nudos para atajarlas. Ha desmalezado. Limpiado. Iluminado. Emprolijado. Pero… tiene baches. Ya ha tapado baches. Puede tapar otros. Listo. Soltar. Deje que alguien se encargue. Puede pasar al siguiente nivel. Cuéntele a su gente que lo deje ir a más. Ah. Y felicitaciones por tapar el bache.