#LetraChica, #28

Hace unos 25 años había dos radios FM en Comodoro Rivadavia. Una, seguro: Alfa, la FM de LU4. La trasnoche de ese aire era la Instagram Story de la época. Recibía mensajes escritos y firmados con seudónimos. Se usaba el espacio como primitivo chat en vivo. Los locutores eran cómplices. La música se dedicaba. Era fija andar dormido al día siguiente, porque había que escuchar hasta el final. Si alguien hubiera medido el share, era histórico para la zona y esos días. Desde entonces, las FM han sido refugio de muchos talentos bajo radar. Nacidos y criados. Llegados y atrapados. Por opción militante. Repasar los años de las FM en Comodoro es armar una lista de nombres que todavía hoy son referentes para quien haga cualquier tipo de periodismo, y hasta arte. Esta medianoche, hay un aire menos en la ciudad. Se apagó la 90.3, la FM del grupo El Patagónico. Tal vez sea una baja más en la cuenta que se acumula en la crisis. O ni siquiera sepan que estaba ahí. Pero en ese espacio hubo gente que encontró formas de contar lo que pasaba, poniendo garra al margen de vaivenes. Voces que no se callaron, ni queriendo los de siempre. Una radio menos es achicar el patio de juego de la libertad. Y esa especie, como se sabe, no es de crecer y jugar en todas partes.

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