Se puede no saber. Se puede no enterarse. Se puede estar en otra. Se puede elegir quedarse al margen. Se puede mirarla pasar. Se puede todo. Pero cuando hay una responsabilidad pública, un cargo público, un sueldo público, ya no se pueden muchas cosas. Hay algo que viene con ese cargo: la rendición de cuentas. Eso incluye informar. Durante 12 horas todo un gobierno nacional fue negligente ante una información que había tomado estado público a través de un Senador Nacional: una decisión que suspendía la ampliación de un centro de tratamiento oncológico de importancia regional. Ya limitado en esfuerzos ante la cantidad de casos. Ya afectado por deudas no pagadas en tiempo y forma por un organismo nacional. Se puede no saber. Se puede no enterarse hasta que se activan las redes sociales en repudio. Se puede estar en otra. Pero cuando no se puede responder con información oficial, precisa y sin demoras, rectificando o ratificando, el problema es otro. No son los medios ni las redes ni las formas. Mire de nuevo. Se puede no hacerse cargo, pero no da.